Las dos caras de la sonrisa

AUDIO: Parada de Postas (Onda Cero 7-12-2018)

Buenas tardes, Arturo,

En muchas ocasiones, dedicamos este espacio a los asuntos de la economía en sus aspectos más globales, tratamos de acercar la macroeconomía al terreno más próximo. Hoy lo vamos a hacer al revés. Iremos de lo más cercano a lo más general. De la microeconomía a la macroeconomía.

Acabamos de superar el Black Friday y el furor del consumo ha alcanzado una de sus máximas expresiones. Se acerca la navidad y las compras volverán a repuntar.

Cualquiera que se pase por una oficina de correos o vea descargar una furgoneta de reparto, observará una tremenda cantidad de cajas de cartón con el dibujo de una sonrisa. Se trata de una tendencia creciente hacia las compras por internet. Hemos de reconocer que los precios y la comodidad hacen muy atractiva la oferta y, quien más y quien menos, se deja llevar. Que tire la primera piedra quien no haya hecho una compra on line: un billete, una reserva de hotel, un cartucho de tinta, un regalo o cualquier otra cosa.

En paralelo, nos paseamos por las calles de nuestra ciudad y nos entristece ver como cierran los comercios del barrio. Hay, incluso, quienes levantan la voz por la pérdida de empleos que se quedan en el camino.

Sin embargo, somos nosotros mismos, quienes, con nuestras decisiones de compra, con la elección de nuestros proveedores on line estamos favoreciendo que esos pequeños negocios, esos sufridos emprendedores autónomos no tengan capacidad de competir. No es solo una cuestión de capacidad financiera o de digitalización, es que los consumidores (todos y cada uno de nosotros), dirigen sus acciones de compra hacia las plataformas internacionales.

No seré yo quien se erija en detractor del progreso y la mejora de precios al consumidor, pero quiero llamar la atención del efecto que en nuestro entorno y en nuestra economía tienen decisiones individuales que se acaban convirtiendo en tendencias macroeconómicas.

Es muy socorrido echarle la culpa a los “mercados”, a las “multinacionales” y, sin embargo, en ocasiones el poder reside en las decisiones individuales, en las opciones que cada uno tomamos y las consecuencias que estas conllevan.

Defender la economía nacional, los productos autóctonos, con el límite de los céntimos que podemos ahorrar o de la comodidad de un click frente a un paseo por el barrio tiene su repercusión.

Este camino de decisiones micro suponen la base de situaciones macro y es una senda que no se quedará solo en los bienes de consumo.

Arturo, cuando a la caja de la sonrisa le das la vuelta, se convierte en una mueca de tristeza. Resulta difícil encontrar el justo equilibrio.

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