Sector agrario: tecnología y cualificación.

AUDIO: Parada de Postas (Onda Cero 26-abril-2019)

Buenas tardes, Arturo,

En los últimos años nos hemos acostumbrado a nombrar los sectores productivos por su clasificación tradicional: primario, secundario y terciario. Sin embargo, parece que olvidamos el fondo que subyace en su denominación.

El sector primario tiene una importancia clave en cualquier economía, pues es el que provee de los productos esenciales para la subsistencia humana. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación), en 2050 habrá que dar de comer a 2.000 millones de personas más que en la actualidad, con la misma superficie agraria y recursos naturales cada vez más escasos. La conclusión: que la producción de alimentos debe aumentarse en un 70%.

Este escenario previsible está marcado por tres factores: explosión demográfica, revolución tecnológica y cambio climático.

En este punto la pregunta inmediata es si la agricultura española (y, por supuesto, la asturiana) ¿están preparadas para jugar en términos competitivos?.

En España, la agricultura emplea a cerca de 800.000 personas, el valor de su producción alcanza los 32.000 millones de euros y las exportaciones superaron los 17.000 millones. Nuestro país tiene una situación privilegiada por su capacidad de abastecimiento y buena posición internacional, unido a los altos estándares de calidad y seguridad.

Por otra parte, sus debilidades son claras: atomización de las explotaciones, alta dependencia de la financiación europea, escaso poder de atraer trabajadores jóvenes y formados y la escasa inversión en innovación.

Nuestro sector primario precisa aumentar la productividad, mejorar la eficiencia y orientarse al mercado y al consumidor, en combinación con la preservación del medio natural y el logro de un mayor empleo cualificado.

Algunas palancas para lograr estos objetivos se centran en la tecnificación, la digitalización y el desarrollo de la I+D+i. Los drones, los sensores, las cámaras, etc. permitirán gestionar la información para predecir las condiciones climáticas, lograr un riego más eficiente y seleccionar a la carta los insumos según las necesidades de cada planta. No debe olvidarse, tampoco, que los agricultores han de disponer de productos adecuados para la prevención, control y erradicación de plagas, junto con la introducción de nuevas variedades con técnicas de edición genética.

En términos de producción, la tecnificación y digitalización de la agricultura podría permitir aumentar la producción agrícola española en 2050 en un 8,8%, con un impacto acumulado, hasta esa fecha, de 55.000 millones de euros.

Arturo, se precisa establecer una estrategia sectorial inmediata para afrontar los retos que vienen. De mantenerse la senda actual, el futuro del sector puede verse gravemente comprometido, afectando incluso al acceso a determinados alimentos por parte de los ciudadanos.

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