Globalización: amenaza y oportunidad.

AUDIO: Parada de Postas en Onda Cero (31-julio-2019)

Buenas tardes, Arturo,

En nuestro primer programa del verano, quiero aprovechar el relax estival para provocar una reflexión en el entorno de ausencia del stress cotidiano. Es un buen momento para pensar en cuestiones importantes y dejar las urgentes para el fin de las vacaciones.

Cuando, hace muchos años, se empezó a acuñar el concepto de globalización esto se hizo en un entrono socioeconómico mundial muy diferente al actual. Nace en los países occidentales, con una marcada preponderancia en la producción y el comercio internacional. No es de extrañar, por tanto, que se presentase como una oportunidad de crecimiento y desarrollo de las economías más avanzadas en aquel momento.

El tiempo pone a cada uno en su lugar y este argumento ha ido mostrando la otra cara de la moneda. Competir en un mundo hiperconectado, tanto tecnológicamente, como en las vías físicas de transporte de productos, ha hecho aflorar las desigualdades y las amenazas de un mercado global.

Los problemas surgen cuando las condiciones para producir y competir no siguen las mismas reglas en todos los países. Occidente, y Europa en particular, regula los mercados interiores con estrictas normas ambientales, laborales y de competencia ideal. En paralelo, los nuevos actores, antaño marginales por sus deficiencias técnicas y escasa infraestructura industrial, han crecido y reducido sus desventajas. Asimismo, mientras en Europa nos preocupamos, con razón, del cambio climático e imponemos medidas, algunas drásticas, que incrementan los costes empresariales, en los países asiáticos priman la producción industrial y la generación de riqueza por encima de consideraciones ambientales.

También es importante comprobar como las condiciones laborales y las retribuciones siguen siendo muy distintas a los mínimos aplicados en Occidente. La competición internacional no es solo asunto empresarial, también los trabajadores de Europa y América están enfrentando la continuidad de sus puestos con los operarios de Oriente.

No es extraño, en este momento, que surjan medidas proteccionistas que traten de equilibrar la balanza. Es impensable que los países que disponen de ventaja en costes estén dispuestos a perderla motu propio.

Arturo, Don Quijote se ganó un puesto en las Ordenes de caballería, pero perdió en su lucha con los molinos y murió en la indigencia.

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